La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Boris Vian, "La espuma de los días"
La entrada parecía ahora el pasadizo de una cueva. Tuvieron que agachar la cabeza para poder llegar a la alcoba de Chloé. Los del ataúd ya se habían marchado. No se veía ya a Chloé sino una vieja caja negra, marcada con un número de orden y toda abollada. La cogieron y, sirviéndose de ella como de un ariete, la precipitaron por la ventana. No se descendía a los muertos en hombros más que en los entierros de quinientos doblezones. -Debe de ser por eso por lo que la caja tiene tantas abolladuras -pensó Colin, y lloró porque Chloé debía de estar magullada y descompuesta. Pensó que ella ya no sentía nada y lloró más fuerte. La caja cayó con estrépito sobre los adoquines y rompió la pierna de un niño que estaba jugando allí mismo. Empujaron la caja contra la acera y la izaron al coche de muertos. Era un viejo camión pintado de rojo que conducía uno de los mozos. Poca gente seguía al camión: Nicolás, Isis, Colin y una o dos personas que no conocían. El camión iba bastante deprisa. Tuvieron que correr para seguido. El conductor cantaba a voz en cuello. Sólo callaba a partir de doscientos cincuenta doblezones. Se detuvieron delante de la iglesia y la caja negra permaneció allí mientras ellos entraban para la ceremonia. El Religioso, hosco, les volvía la espalda y empezó a agitarse sin convicción. Colin estaba de pie delante del altar. Alzó los ojos: delante de él, colgado de la pared, estaba Jesús en su cruz. Parecía aburrirse y Colin le preguntó: - ¿Por qué ha muerto Chloé? - Yo no tengo ninguna responsabilidad en ese asunto -dijo Jesús-. ¿Y si hablamos de otra cosa?... - ¿Quién es el responsable de todo esto? -preguntó Colin. Hablaban en voz muy baja y los demás no podían oír su conversación. - En todo caso, no nosotros -dijo Jesús. - Yo os invité a nuestra boda -dijo Colin. - Salió muy bien -dijo Jesús-, me lo pasé muy bien. ¿Por qué no has dado más dinero esta vez? - No lo tengo -dijo Colin- y, además, ahora no es mi boda. - Ya -dijo Jesús. Parecía molesto. - Es muy diferente -dijo Colin-. Esta vez, se ha muerto Chloé. No me gusta pensar en esa caja negra. - Mmmmmm... -dijo Jesús. Miraba hacia otro sitio y parecía aburrirse. El Religioso daba vueltas a una carraca mientras aullaba versos en latín. - ¿Por qué la habéis hecho morir? -preguntó Colin. - ¡Oh! -dijo Jesús-. No insistas. Buscó una postura más cómoda en sus clavos. - Era tan buena -dijo Colin-. Jamás hizo mal alguno, ni en pensamiento ni en obra. - Eso no tiene nada que ver con la religión -refunfuñó Jesús, bostezando. Sacudió un poco la cabeza para cambiar la inclinación de su corona de espinas. - No comprendo qué hemos hecho -dijo Colin-. No nos merecíamos esto. Bajó los ojos. Jesús no respondió. Colin levantó la cabeza. El pecho de Jesús se elevaba suave y regularmente. Sus rasgos respiraban tranquilidad. Sus ojos se habían cerrado y Colin oyó salir de su nariz un ligero ronroneo de satisfacción, como el de un gato ahíto. En ese momento, el Religioso saltaba sobre un pie y luego sobre el otro, soplaba en un tubo y se terminó la ceremonia. El Religioso salió el primero de la iglesia y volvió a la sacristería a ponerse unos zapatones de clavos. Colin, Isis y Nicolás salieron y esperaron detrás del camión. Aparecieron entonces el Vertiguero y el Monapillo, ricamente vestidos de colores claros. Se pusieron a abuchear a Colin y bailaron como salvajes alrededor del camión. Colin se tapó los oídos, pero no podía decir nada. Había contratado un entierro de pobre y no se movió cuando le alcanzaron los puñados de guijarros. Comentarios » Ir a formularioAutor: La donna è mobile Ya está. Este es el mejor libro que voy a leer este verano. Este año. Al principio no lo parece pero después... qué historia de amor tan hermosa. Qué libro. Leer y querer decir algo sobre lo leído, así, en caliente, siempre es atropellarse, como de hecho ahora me atropello, pero es que si espero a tener algo mejor que decir, a alguien se le acaban las vacaciones y no le da tiempo a tenerlo entre las manos. Y eso no. Fecha: 13/08/2007 11:56. Autor: Zeno Casualidad de casualidades... Yo, que ya nunca leo, este fin de semana saqué un libro al azar de la estantería y leí un par de cuentos. Era de Boris Vian, claro. Pero fue sólo un amago, en seguida el orden cotidiano me alcanzó y tuve que dejarlo. Z. Fecha: 13/08/2007 13:25.
Estimada doña Mobilette: como representante espúreo de la Sociedad Gorronal de Autores Esquilmados le comunico que no ha satisfecho Vd. la oportuna tasa de derechos correspondiente al texto arriba transcrito, por lo que se la apercibe y urge satisfaga dicha minuta a la mayor brevedad, so pena de persecución y cierre. Fecha: 13/08/2007 13:25. Autor: La donna è mobile ¿Y por qué ya nunca lee, Zeno? Disposición. Qué bonita palabra. Tener disposición a. O disposición para. Disposición. Disposición para organizarse, buscar tiempo, querer leer y conseguirlo. Disciplina. Orden. Fíjese en mí. Me he pasado todo el mes de julio con los niños fuera, pero trabajando. Luego cansada, igualmente cansada. Nueve horas de trabajo (y este año, agrabado por tatatá de preocupaciones, más), pues eso, que cansan. Y ni he leido todo lo que quería, ni mucho menos he escrito, todo lo que necesitaba. Ahora en el mes de agosto no trabajo, pero están los niños. Luego ni voy a leer, ni leo, todo lo que quisiera, ni voy a poder escribir todo lo que necesito. Y es peor. Ayer por la noche mi hermana M. se llevó a mis hijos un par de días al campo. Así que todas mis vacaciones, reales, como persona, limpia de polvo y paja, son dos días, dos, de los cuales ya me he chupado uno. No voy a viajar, ni a conocer ningún sitio nuevo. No voy a preparar ninguna maleta para ir a parte alguna del planeta. No. Sólo quiero leer y escribir. Leer y escribir. Leer, comer tarta de queso y escribir. Fumar, beberme una cerveza, dormir. Leer más. Escribir. Y hasta ahora lo he hecho todo menos escribir, por lo que después tendré que escribir algo larguísimo como esto, que ya por sí mismo es escribir, sobre lo muy mal, pero que muy mal que ha estado el no haber escrito una sola línea. Así que ahora me voy a dormir mi sagrada siesta pero después, oh, después, después vendré a pelearme conmigo misma y aunque sólo sea para callarme la boca y ahorrarme el post-queja, voy a escribir hasta que me duelan las manos. Amén. (O puede que no. ) ((En cualquier caso esto es lo que pienso a las 14:35 in point. Y hasta nueva orden.)) Fecha: 13/08/2007 14:35.
me encanta esa novela de Vian, señora móvil. Pero reconózcame que esto es lo que los expertos llaman un verdadero spoiler ¿eh? un saludo Fecha: 13/08/2007 23:32. Autor: Portorosa Lo leído aquí la verdad es que levanta el ánimo, ¿verdad? El bueno de Vian, tan alegre... En fin, ya sé que no se trata de eso, que no hay que escribir cuentos bonitos que hagan sonreír. Pero a veces uno necesitaría alguno. Besos, Donniña. Fecha: 14/08/2007 09:04. Autor: Zeno En realidad sí que leo: leo su blog, con eso debería bastarme ;) Z. Fecha: 14/08/2007 09:08. Autor: La donna è mobile Querido Rytm, me he dado el madrugón padre para dirigirme, presta y rumbosa, a liquidar mi deuda. Era la primera de la cola, y puede que la última, pero vengo con la satisfacción del deber bien cumplido...y un agujero horrible en el bolso. Partre, si te encanta no me riñas, :-) So bicho. Porto-rosa querido, esta novela te encantará. Que lo sé yo, aunque no tenga finales psicológicamente tranquilizadores ni felices. A veces en el transcurso de la novela te van preparando tan bien para cualquier final, te van calmando la sed de cualquier expectativa, te van moldeando la perspectiva de tal modo, que al final, que ya sabes lo que va a pasar, te quedas incluso tranquilo. No sé si me explico. A veces no hay que esperar al final para quedarse redondo y satisfecho. Un beso, :-) Zeno, no diga eso ni en broma. Ahora estoy con Coetzee, haciendo una relectura de Desgracia. ¿Se anima? Es por variar... Fecha: 14/08/2007 10:34. Autor: Zeno "Desgracia" es una de mis favoritas... aunque si hoy releyese o releyera a Coetzee quizá me decidiría por "Elisabeth Costello", no sé. Mañana me voy de vacaciones en un barco de nombre extranjero y, si nadie hace nada para evitarlo, pienso meter en la maleta "La edad de hierro". Y también "Los premios", de Cortázar, que ya va siendo hora. No creo que los lea, pero en la piscina prestigian un montón. Z. Fecha: 14/08/2007 14:16. Autor: La donna è mobile Elisabeth Costello, sí, tampoco sería mala opción, pero en este caso se eligió Desgracia porque un tercero no sabía de su presencia. Y comprenderá que eso sí que no podíamos permitirlo. Que tenga buen viaje, Zeno, seguramente por aquí estaré a su regreso. Le espero. :-) Fecha: 15/08/2007 00:27. |
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